El título de este post es un homenaje al programa de TV on line que promovía Sheldon Cooper, protagonista de la famosa serie Big Bang Theory.
Toma de posición.
Me apresuro a adelantar mi posición sobre este tema de las banderas, para evitar especulaciones: me apasionan las banderas, por su condición gráfica y semiótica, y me interesa la vexilología, o disciplina que trata de las composición, origen y diseño de las banderas, así como de los criterios que deben seguirse para proponer banderas nuevas. Me gusta pensar que esta “afición” es una consecuencia lógica de mi pasión por el territorio y sus símbolos, como geógrafo que soy. Pero las banderas no me conmueven: la derivada nacionalista de los “trapos” y el repetido uso de los símbolos nacionales (que se supone que son de todos) para tapar otros intereses menos elevados que los de la exaltación de la patria me hacen recelar del reverso tenebroso de las banderas. Me gusta pensar que este recelo ante los símbolos de los estados es una consecuencia de la formación libertaria de mi juventud.
Aclarado este punto inicial, entremos en el tema de esta publicación: la aprobación de una nueva bandera para el municipio de Níjar por parte del Ayuntamiento.
Un antecedente.
El hecho de partida es que el municipio de Níjar carecía de bandera. Esta carencia, desde luego, puede considerarse cualquier cosa menos dramática. El municipio ha tenido una existencia plena y sus luces y sus sombras, como las de cualquier otro, no guardan relación en ningún caso con esta carencia simbólica. Tampoco debemos creer que esta nueva dotación simbólica nos vaya a situar mejor respecto a la forma en la que encaramos los problemas de este territorio.
1.- Cuando un municipio carece de bandera, el color de fondo de la bandera que se proponga debe ser el dominante en el escudo municipal. En el caso de Níjar, el color dominante en el escudo es el azul marino (azur en términos vexilológicos).
2.- La resolución gráfica y simbólica de una bandera municipal debe recoger acontecimientos históricos o identidades paisajísticas contrastadas. En la propuesta, esta identidad gráfica estaba presidida por la cruz de San Jorge (de gules sobre campo de plata), de la bandera de Génova, en recuerdo de la participación determinante de las tropas genovesas en la primera reconquista de la ciudad de Almería, en 1147, y por el hecho de que el lugar de atraque de la flota genovesa en este lance histórico fué la Ensenada o bahía que desde entonces se denomina “de los Genoveses”, la playa más emblemática del actual municipio de Níjar. Lo reciente (en la fecha de la publicación en facebook de la que se hace referencia) de la adopción como bandera provincial de esta misma cruz de san Jorge, podría considerarse un argumento de refuerzo de la propuesta.
Como era de esperar, la publicación de la propuesta de bandera no produjo grandes debates ni una numerosa toma de posición. Fué más bien una respuesta escasa y fría, que justificaba de sobra no volver a insistir sobre el tema. No obstante, algunos de los comentarios sí pueden considerarse significativos.
Uno de ellos indicaba, con cierta desaprobación, que se parecía demasiado a la bandera británica. Desde luego, gráficamente el comentario tenía todo el sentido. La Union Jack es una bandera compleja donde se superponen la bandera de Inglaterra (la misma que la de Génova y de Almería) con la cruz de San Jorge y la cruz de San Lorenzo de la bandera de Escocia. La superposición gráfica de estas cruces aconseja enmarcarlas, para facilitar su lectura. Para este enmarcado, se eligió el color blanco (del emblema galés de los Tudor, blanco y verde). La cuestión es que había que admitir lo acertado del comentario, que, sin embargo, no invalidaba el razonamiento vexilológico de la propuesta. Simplemente, lo emparentaba con otras banderas con las que comparte composición y simbología.
Otro comentario, un poco más jocoso, aludía a que los colores de la bandera propuesta eran muy “del Barça”, lo que parecía emplazar el debate en clave futbolera, aspecto éste que podía arruinar la propuesta, al hacer muy difícil la concertación. Como curiosidad, cabe señalar que el fondo de la bandera ahora aprobada es blanco.
Un tercer comentario señalaba que la bandera propuesta tenía un aspecto demasiado escandinavo, lo que resultaba chocante teniendo en cuenta el carácter mediterráneo y meridional de nuestro municipio. Realmente, no había tanto parecido: las cruces de las banderas nórdicas se caracterizan porque el palo vertical está desplazado hacia el mástil, condición que no se daba en la propuesta de la que tratamos.

Naturalmente, también hubo comentarios favorables, tanto al aspecto de la bandera propuesta, como a su razonamiento vexilológico.
Crítica a la bandera elegida.
Hasta donde tengo noticias, el tema no volvió a resurgir hasta estas últimas fechas, con la sorprendente decisión del Ayuntamiento de “endilgarnos” una bandera.
Para que pueda considerarse rigurosa, la crítica a cualquier propuesta de bandera (incluida la mía, por supuesto), debe partir de tres consideraciones, a las que podemos denominar estratégica, gráfica y vexilológica.
La estratégica alude al propósito de que los símbolos estimulen el sentido de pertenencia a una comunidad y a un territorio con identidad propia. Este sentido de pertenencia es un factor importante para la cohesión social, por lo que los procesos de formación de identidad tienen sentido como eso, como proceso. Especialmente en un municipio sociológicamente formado por capas de ciclos migratorios, por lo que la composición de la población es extremadamente heterogénea. Este es un principio invocado por la propuesta del Ayuntamiento, tal como ha aparecido en los medios de comunicación (no he tenido ocasión de consultar el expediente ni la memoria justificativa). Lo chocante es que se invoque este principio, pero se renuncie a montar un proceso de participación y debate, que es el que podría haber facilitado la convergencia y el consenso, especialmente si se hubiera gestionado bien, en coherencia con la importancia que parece otorgarse al propósito del símbolo. Pero no ha sido así: no ha habido una propuesta de bandera sobre la que pudiera debatirse, sino la presentación de la bandera ya oficial. La única explicación a esta aparente paradoja es que se espere que el símbolo contenga automáticamente esta llamada a la cohesión, pretensión que se puede considerar, desde todo punto de vista, ingenua.
La consideración gráfica se refiere al resultado de la bandera aprobada. Aquí estamos en pleno terreno del gusto personal, por lo que es de suponer que haya tantas opiniones como opinadores. En realidad, el aprecio por los símbolos no es consecuencia de su acierto gráfico, sino de la connotación reiterada en el tiempo, que es la que produce la identificación. Es interesante repasar la justificación de la propuesta gráfica, advirtiendo que no es en sentido estricto una justificación vexilológica, como se pretende, sino de mero diseño gráfico. El fondo blanco hace referencia, según se ha publicado, al aspecto encalado de las edificaciones tradicionales del municipio. Está bien tirado, pero los proponentes deben ignorar que ese color blanco de la cal no es tan tradicional, en sentido estricto, sino que proviene de reglamentaciones higienistas del siglo XIX y XX, aunque se ha impuesto como “imagen de marca”, por sus ventajas térmicas e higiénicas.
El otro elemento gráfico es una franja dispuesta diagonalmente de color azul marino, que podría considerarse el cumplimiento del criterio vexilológico básico de adoptar el color dominante del escudo, aunque aquí no queda reflejado en el fondo de la bandera. Según la justificación publicada, esta franja simboliza al mar, como era de esperar por tratarse de un municipio con un litoral singular y muy apreciado. Al respecto, cabe decir que es un poco sorprendente que una representación gráfica del mar se haga mediante una línea diagonal a la bandera. La composición se remata con el escudo del municipio, situado en posición central, sobre lo que no hay nada que objetar. En definitiva, mi valoración general de esta consideración gráfica es positiva. El resultado no me desagrada en absoluto, gráficamente hablando, aunque considero que la justificación simbólica no es tan potente como debería.Por último, la consideración vexilológica no es pertinente, por lo ya expresado en el punto anterior. Da la impresión (carezco del dato, por lo que no puedo asegurar nada al respecto) de que el encargo se ha hecho a un gabinete de diseño, y no a profesionales más adecuados al propósito vexilológico, que deben partir de un conocimiento profundo de la historia y la geografía de un territorio. En todo caso, la vexilología no es una ciencia, por lo que nada garantiza el éxito o aceptación de un símbolo, por muy bien justificado que esté desde el punto de vista disciplinar.Conclusión
En definitiva, es de esperar que la prolongada exhibición de nuestra nueva bandera produzca, con el paso del tiempo, los efectos de identificación y asimilación y que se incorpore al “patrimonio sentimental” de nuestra comunidad, a pesar de que la forma en la que el consistorio ha llevado a cabo el proceso de aprobación pueda considerarse una oportunidad perdida.



